Escrito por Oswaldo Villaseñor Pacheco
Oswaldo Villaseñor
Sobre Enrique Peña Nieto se crearon fuertes expectativas de que las cosas efectivamente pudieran cambiar pero para bien de las mayorías y no solo de unos cuantos, osea los pudientes de este país.
Sin embargo, aun no es declarada válida su elección y ya se adelanta una primera acción de lo que pudiera ser su gobierno y que no será nada agradable para la mayoría de los mexicanos.
En círculos muy cercanos al poder actual y al de Peña; ya se adelanta una de las reformas que supuestamente impulsarán de la mano el presidente Calderón que se va y Peña que llegará como todo parece indicar.
Esta reforma es la fiscal, la cual se hará supuestamente para mejorar la recaudación del país y que este tenga los suficientes recursos para atender las fuertes demandas de la sociedad y apalancar de nuevo el crecimiento económico. Bueno, eso es lo que se dice siempre.
Sin embargo, entre los puntos destacables de esta reforma fiscal viene contemplado de nuevo una tentación que han tenido varios presidentes y que por diversas causas no las pudieron sacar adelante. Aumentar el IVA del 16 al 19 por ciento y de paso gravar alimentos y medicinas.
Calderón y los actuales diputados hay que decirlo, ya aprobaron un IVA del 18 por ciento, 16 que se cobra actualmente en automático por la federación y dejó un 2 por ciento adicional para que los Estados que quisieran aumentar su recaudación lo aplicarán. Hoy se pretende que se aplique en su totalidad por la federación.
En cambio, la propuesta de Peña y Calderón, sería desaparecer el ISR y algunos otros impuestos menores, pero no el IETU que también fue una propuesta de campaña.
En pocas palabras, desaparecer el ISR beneficia a los grandes empresarios, o sea los que pusieron a Peña en la presidencia y lo que dejen de pagar estos, lo tendrá que hacer la clase trabajadora quien ahora tendría que pagar no un 16, sino un 19 por ciento de IVA y sin poder deducirlo como si lo hacen los empresarios.
Así mala la primera señal que manda Peña a sus futuros gobernados a quienes les prometió todo lo contrario. Bajar impuestos, bajar los costos de los energéticos y construirles una realidad semejante a la que vivió Alicia en el país de las maravillas.
Este nuevo y amargo despertar se pudiera tener a partir del próximo año, donde desde luego, sería Calderón el que pague el mayor costo político por impulsar estas reformas fiscales, aunque desde luego, con todo el aval y sugerencia de Peña Nieto.
En fin, Peña pudiera pagar de entrada su primera factura a los grandes empresarios y asestarle el primer golpe duro a la mayoría de sus gobernados de impulsarse e insistirse en aumentar el IVA al 19 por ciento y de paso gravar los alimentos y medicinas.
Así sin quitarle ni ponerle.
Habrá que estar pendientes.